jueves 29 de diciembre de 2011

¡Pero mira lo que beben!

Por fin la temporada de villancicos se terminó, pero el invierno apenas empieza. Así que se nos viene la temporada de resfriados y diversas enfermedades respiratorias.

Con estas enfermedades estacionales aumenta también el consumo de medicamentos. Además de las medicinas para los síntomas, que ya están muy visibles en la televisión en los pocos tiempos libres que dejan los precandidatos del partido oficial, durante esta temporada se receta una cantidad enorme de antibióticos. En México sólo recientemente se estableció un control a la venta de antibióticos esperando que se redujeran los elevadísimos niveles de automedicación que tenía este país.

Con control o sin control gubernamental (cuando compras tus medicinas en el tianguis o cuando le dices al médico de la farmacia de cual antibiótico vas a querer que te recete), el hecho es que en esta temporada se consumen más antibióticos y con ello aumenta su descarga a los sistemas de alcantarillado de las ciudades. Esto es porque para que funcionen, los antibióticos deben permanecer sin degradarse durante su paso por el cuerpo. De otra manera, el principio activo dejaría de estarlo.

En algunos casos, los antibióticos que consumimos son moléculas precursoras que una vez metabolizadas se convierten en la sustancia que es letal para las bacterias. En otros casos, la molécula ingerida no se metaboliza y se conserva hasta que es excretada en la orina. Pero, si se mantienen estables en el cuerpo estas sustancias, a pesar de los ácidos gástricos y procesos de degradación de sustancias extrañas en el hígado, uno podría esperar que también se conserven en el ambiente una vez que salen del cuerpo. No encontré estudios sobre el tiempo de residencia de los antibióticos en el ambiente—aunque debo confesar que por las vacaciones tampoco hice mucho esfuerzo al buscar—pero existen varios ejemplos de estudios sobre tratamiento de aguas residuales en los que se emplean tratamientos químicos muy fuertes para degradar antibióticos en aguas residuales de industrias farmacéuticas, lo cual también nos puede dar una idea de lo difícil que es descomponer estas sustancias una vez que son liberadas al ambiente.

Uno de los procedimientos empleados para degradar antibióticos en las aguas residuales es la llamada Reacción de Fenton, que es una de las armas más poderosas del arsenal del tratamiento de aguas. Básicamente se usa un metal (generalmente hierro) para que, en contacto con peróxido de hidrógeno (mejor conocido como agua oxigenada) se liberen radicales -OH. Estos radicales OH son altamente oxidantes y se usan para limpiar aguas no solo de antibióticos, sino de pesticidas, fenoles y otras sustancias que de otra manera serían bastante estables en el ambiente.

La importancia de tratar las aguas contaminadas con antibióticos tiene varias aristas. Aquí mencionaremos dos. Primero, las plantas de tratamiento de agua requieren del trabajo realizado por bacterias para degradar los contaminantes, sobre todo en las plantas de tratamiento municipales donde la mayoría de los contaminantes son de origen doméstico. Cabría la posibilidad de que la concentración de antibióticos aumente lo suficiente como para matar a dichas bacterias, inutilizando a las plantas de tratamiento de agua. No se si existan ejemplos de esto, pero supongo que sería factible en ciudades grandes.

La segunda arista, que en mi opinión constituye la principal preocupación de liberar antibióticos al ambiente es evolutiva. De la misma manera en que el abuso y el mal uso de los antibióticos en el organismo da origen a cepas de bacterias resistentes, existe este riesgo en el ambiente. En términos de la carrera armamentista entre los microorganismos patógenos y los antibióticos sí es infalible el dicho popular de que “lo que no te mata, te hace más fuerte”. En este caso, existe una preocupación en los círculos epidemiológicos sobre el riesgo que representan la aparición de nuevas enfermedades infecciosas y la adquisición de resistencia a los antibióticos en agentes patógenos ya conocidos, combinados con el hecho de que el descubrimiento de nuevos antibióticos ha sido muy lento.

En fin, aprovechemos los días que quedan de este año antes de que entre las elecciones y el apocalipsis maya acaparen la atención.

jueves 22 de diciembre de 2011

Una de prole y sicología electoral

Desde principios de diciembre, Peña Nieto ha secuestrado dos veces a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Primero, la secuestró literalmente. Su enorme aparato de seguridad, más los acarreados jalisciences (lo alarmante es que parece que casi todos llegaron por gusto) se instalaron en el lobby de Expo Guadalajara para que, durante más de hora y media, este señor diera una llamada “conferencia magistral” sobre el libro que le escribieron sus asesores. A pesar de que el lobby tiene suficientes salones para presentar varios libros al mismo tiempo, se volvió imposible entrar a la presentación otro libro que quería ver porque entre acarreados y guaruras nomás no se podía uno acercar. Finalmente, nos dejaron entrar como a quince de las personas que queríamos ver la presentación de Quiero ver sangre, el nuevo libro de la UNAM que compila la historia de las películas de lucha libre. Para los aficionados a las luchas, al cine de luchadores o para uno que otro hipster cinéfilo, este volúmen es muy recomendable.

El segundo secuestro que sufrió la FIL por parte de Peña Nieto ha sido informativo. Desde que el hombre no pudo decir los títulos de tres libros se ha vuelto el personaje del mes en todas las redes sociales, medios electrónicos y tableros de discusión. Lo triste es que no sólo la FIL ha sido secuestrada sino que ahora todo el ciberespacio mexicano tiene la presencia perversa de este personaje. Cuando parecía que ya se iba a extinguir la ola de anuncios de la Gandhi y de chistes de la prole, alguien filtró el video donde el candidato se pelea con la palabra inglesa escrita. El resultado, claro, fue el revivir los posts sobre sus pifias.

Aunque sea extremadamente mala esta publicidad y aparentemente los chistes que a sus costillas nos han divertido durante varias semanas al grado de que el nuevo presidente del PRI ya salió a decir que nunca van a cambiar al candidato y de que es lo mejor que tienen para ofrecer, siento que esta publicidad extendida es mala y muy negativa... para México. Me explico: un adagio muy popular del mundillo del espectáculo es, precisamente, el que toda publicidad es buena. Si una figura pública es muy conocida lleva las de ganar. A más de seis meses de las elecciones y con la prohibición de anunciarse que tienen los precandidatos únicos durante el periodo de precampañas y con AMLO haciéndole el trabajo sucio de pelearse con el IFE, Peña Nieto está haciendo muy buen trabajo de estar en las mentes de los futuros electores.

Lo único que necesita el PRI es un spin doctor mediantamente calificado para convertir la mala publicidad en votos. Ilustro con una progresión de sentimientos hacia Peña Nieto que espero que no se convierta en predicción apocalíptica del 2012. El candidato comete más burradas y todo mundo se burla y se alarma de que este tipo de personajes pretendan gobernar al país. De la alarma siguen los chistes, pero como éstos sobreviven a la noticia llegará el momento en que el origen de los chistes se vaya perdiendo y sólo quede el sentimiento de bienestar generalizado que nos causan las endorfinas que libera el cuerpo después de una buena sesión de risa. Como nos hace reír, Peña Nieto terminará por caernos bien: tiene un expediente terrible como gobernante, pero por puro condicionamiento positivo (pifia → risa → endorfina → sensación de bienestar), pensaremos cosas como “Está bien menso pero es buena persona” o, como los electores en el país vecino del norte, “con este candidato sí me puedo tomar una cerveza”. Si la pura fisiología no logra convertir las risas en votos, sería muy fácil crear una situación que presente al candidato como humano, uno de nosotros, apelando a los mismos sentimientos que explotan los talk shows o los programas religiosos de la televisión abierta mexicana.

Por esto, creo que voy a dejar de hacer y compartir chistes y videos del candidato del grupo Atlacomulco. Con este tope informativo (un blog y un muro de facebook de ninguna manera pueden considerarse un cerco) espero contribuir con la viabilidad de este país y no darle aire a una campaña que, en caso de ser bien conducida, resultará en un periodo terrible en nuestra historia (¿más?).