A pesar de que muchas de sus letras son violentas, no podemos negar que el reggaetón tiene un ritmo bastante pegajoso. Con esto en mente, la Universidad Harvard, reconocida por muchos como la mejor universidad del mundo, otorgó el premio “Latino del Año” a Daddy Yankee. Según una nota de El Universal, el agente del reggaetonero explicó que el premio se le había otorgado por ser pionero de la música latina urbana y por su fundación “Corazón Guerrero”, dedicada a reintegrar a ex-presidiarios a la sociedad. De esa forma, el señor Yankee se convierte en la envidia de muchos académicos, porque el poder presumir un diploma de de Harvard en nuestro currículum vítae no es poca cosa.
Una lectura feminista de este premio es que esa universidad es congruente con sus posiciones conservadoras. Recordemos que su presidente (es como el rector) se vio forzado a renunciar debido al escándalo causado por sus declaraciones en el sentido de estaba demostrado que las mujeres son menos aptas para las ciencias que los hombres por ser menos inteligentes, según unos estudios que citó el ex-funcionario. Concediendo el beneficio de la duda a tales planteamientos, sorprende, entonces, que las mujeres constituyan más de la mitad de la población estudiantil de muchas universidades. La semana pasada nos comentaba un funcionario de la UNAM que en esa casa de estudios cincuenta y tantos por ciento de los estudiantes son mujeres. Sería bueno ver el desglose por carreras y áreas del conocimiento, pero en la carrera de Ciencias Ambientales que tenemos en el CIEco debe haber un hombre por cada dos o tres mujeres. Parece que en las universidades privadas de Estados Unidos este desproporcionado acceso de las mujeres a las casas de educación superior es motivo de alarma porque supuestamente pierden prestigio y mercado las instituciones, según declaraciones de un funcionario de la Universidad de William and Mary citado en un artículo de la revista Times. Es más, según ese artículo varias instituciones ya están implementando una especie de acción afirmativa para que la proporción de mujeres contra hombres aceptados “mejore”, acercándose más al fifty-fifty. Esto quiere decir que están aceptando a hombres menos inteligentes y aptos para la vida universitaria que algunas mujeres con mejores cualidades que se quedan fuera.
Otra lectura que se puede hacer del premio es que éste constituye una verdadera reivindicación de las nuevas manifestaciones culturales urbanas. De todas formas, creo que nos sería más simpático este premio si la fundación de Daddy Yankee se dedicara a una causa más ortodoxa, como el dar donativos para la construcción de santuarios cristeros en Jalisco. Las actividades de “Corazón Guerrero” nos suenan bastante extrañas, sobre todo cuando estamos en un contexto en el que, a veces, es difícil distinguir entre ex-presidiarios y autoridades.
Otros ganadores de los premios de Harvard reconociendo a la filantropía han sido Salma Hayek, Will Smith y Jet Li. Estos acercamientos entre la academia y la farándula van en ambos sentidos y no nomás es para sobarle el lomo a los ricos y famosos. Por ejemplo, como mencionamos arriba, los Tigres del Norte donaron medio millón de dólares a la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) para preservar la música en español en Estados Unidos. Pero estos acercamientos no solamente son monetarios. En la propia UCLA es frecuente ver entrenar a Magic Johnson, ver a John Lithgow paseando a sus perros (aunque se supone que las mascotas están prohibidas en el campus; pa que vean que en todos lados aplica la de que todos somos iguales, pero que hay unos más iguales que otros) y ver a Tori Spelling echándole su camioneta encima a los peatones. Todo esto sin mencionar el montón de películas que a cada rato se filman en sus instalaciones. Además, aunque nunca los vi en los casi siete años que anduve por ese campus, había rumores de que un hermano de Fred Savage (Arnold en “Los Años Maravillosos”), Dustin Diamond (Screech) y la cantante Brandy estaban estudiando en esa escuela. Un poco, como los rumores de que uno de los exintegrantes de Magneto se fue a estudiar oceanología a la UABC en Ensenada o de que la cantante Dulce es originalmente bióloga.
Pero de los faranduleros redimidos los que más me llaman la atención son los que de plano atienden el llamado vocacional de la academia. Destacan, Peter Weller (Robocop) quien estaba haciendo un doctorado en historia del arte en Italia y Brian May (el guitarrista de Queen) quien terminó un doctorado en astronomía el año pasado.
Quería terminar esta astronómica y farandulera columna parafraseando alguna canción de Daddy Yankee. Pero no encontré nada redimible en términos del acercamiento a la academia y de las labores filantrópicas. Es más, creo que el soundtrack de la entrega de hoy no sería una canción del nuevo Harvardiano, sino esa de “Gillette” de Yasuri Yamileth. Mientras los lectores andan en YouTube.com buscando el video, recuerden visitar el blog y dejar sus comentarios en www.ecolibrios.com.
sábado 26 de abril de 2008
sábado 19 de abril de 2008
¿Cuánta Tierra necesitas?
La semana pasada nos faltó mencionar un derecho más, ¡el derecho de los lectores a que las cuentas presentadas en un periódico estén bien hechas! El error fue muy simple, en lugar de multiplicar el costo de 6 cajetillas de cigarros ($150.00) por 12 meses, esta columna los multiplicó por 52 semanas, originando una sobre-estimación de $6,000.00 de lo que se gasta una persona en cigarros al año. De todas formas, con los $1,800.00 que en realidad se gasta una persona al año en cigarros se podría pagar el tratamiento descrito la semana pasada. Estuve considerando echarle la culpa a mi letra de doctor en la que los números uno y siete son muy parecidos, pero la verdad es que la confusión es más bien atribuíble a alguno de mis trastornos del aprendizaje (sobre los que hablaremos en otra ocasión, si me acuerdo). De todas formas, hasta el momento de enviar esta entrega a la redacción de Pluralia, no habían llegado correos reclamándome el error.
Ahora sí, al tema de hoy. No nos referimos a la especulación de la que son objeto los cerros del sur de nuestra ciudad. Sino a que el 22 de abril—esta semana cae en martes—se celebra el Día de la Tierra. Creo que los distintos eventos meteorológicos que hemos visto en los últimos días son un indicio de que en realidad estamos alterando el clima. Algo que me llamó la atención fue que en el periódico del sábado pasado leímos que se acercaba días muy calientes con temperaturas arriba de 40°C, pero al día siguiente llovió como si estuviéramos a la mitad del verano y hasta hizo frío el lunes. No estoy seguro de que estos fenómenos sean del todo anómalos Morelia, porque apenas llevo dos años viviendo en esta ciudad de cantera. Pero sí se me hizo muy curioso que unas cuantas horas después de que anunciaran calores terribles y anómalos, cayera un aguacero como de temporada de huracanes.
El primer día de la Tierra se celebró el 22 de abril de 1970. Dada la fecha, uno pensaría que esta celebración pudo haber sido organizada por un grupo de hippies desde una van multicolores. Pero no es así. En realidad, ese primer día de la Tierra fue una idea del entonces senador estadounidense Gaylord Nelson y fue ejecutada por Denis Hayes, quien entonces se encontraba haciendo un posgrado en Harvard, el cual abandonó. A lo largo de los años esta iniciativa, que fue como el acto fundador del ambientalismo contemporaneo al norte del río bravo, ha crecido en magnitud al grado en el que en la celebración del próximo martes participarán más de 15,000 organizaciones en más de 174 países que, según la página de la Red del Día de la Tierra, alcanzarán a más de un millardo de personas en el mundo. Es decir, la sexta parte de la población mundial. Tristemente, el único evento mexicano registrado en la página de la Red (en ww2.earthday.net) se celebrará en Quintana Roo.
Con la parálisis del gobierno estatal y los maestros que no permiten que se evalúe a los estudiantes (ya quisiera yo haber excentado así mismaterias en la escuela), uno podría pensar que en nuestra ciudad y estado pasaría desapercibida tan importante fecha. Pero, según mis fuentes, nada más que no lo he podido confirmar, el Consejo Estatal de Ecología en colaboración con la Universidad Michoacana están organizando un foro sobre cambio climático en el Centro Cultural Universitario. Seguramente será el propio martes 22, pero conforme vaya teniendo más certeza de estos datos los publicaré en el blog (www.ecolibrios.com) de la columna.
Entre otras acciones, esta Red del Día de la Tierra ha desarrollado una página electrónica en la que cualquier persona puede calcular su huella ecológica. Es decir, cuál es la superficie de la Tierra que sus actividades cotidianas requieren. Por ejemplo, la huella ecológica promedio de los mexicanos es de 2.5 hectáreas. Quiere decir que si toda la población mundial viviera como vive el promedio de los mexicanos, necesitaríamos casi Tierra y media para sostener la vida (humana) en el planeta. Para comparar, el gasto energético del estadounidense promedio requiere de 9.7 hectáreas productivas por habitante. Es decir que se requerirían 5.4 planetas para mantener la vida (humana) si los 6 millardos de humanos consumiéramos como gringos. Esto se debe a que solamente hay 1.8 hectáreas productivas por habitante del planeta, si dividimos 2.5 o 9.7 entre 1.8, obtenemos el número de planetas que se necesitan para “sostener” o “sustentar” la vida (humana). Le aseguro a nuestros tres amables lectores que ahora sí verifiqué las cuentas y hasta le pedí a una amiga que también les echara un vistazo.
En esta ocasión invitamos a los lectores a calcular su huella ecológica y a compartirla en el blog. Si los números me favorecen, también publicaré la mía. También ahí, podrán encontrar información sobre el evento del Día de la Tierra del COECO/UMich, una vez que sepamos si esta filtración de la que les platiqué es cierta. Como el camino a mi oficina es muy peligroso, no puedo considerar irme en bici el martes para celebrar el día de la Tierra. Por eso, creo que más bien voy a reducir mi consumo de energía al máximo y no iré a trabajar el martes. Igual que la semana pasada, no le digan a mi jefe.
Ahora sí, al tema de hoy. No nos referimos a la especulación de la que son objeto los cerros del sur de nuestra ciudad. Sino a que el 22 de abril—esta semana cae en martes—se celebra el Día de la Tierra. Creo que los distintos eventos meteorológicos que hemos visto en los últimos días son un indicio de que en realidad estamos alterando el clima. Algo que me llamó la atención fue que en el periódico del sábado pasado leímos que se acercaba días muy calientes con temperaturas arriba de 40°C, pero al día siguiente llovió como si estuviéramos a la mitad del verano y hasta hizo frío el lunes. No estoy seguro de que estos fenómenos sean del todo anómalos Morelia, porque apenas llevo dos años viviendo en esta ciudad de cantera. Pero sí se me hizo muy curioso que unas cuantas horas después de que anunciaran calores terribles y anómalos, cayera un aguacero como de temporada de huracanes.
El primer día de la Tierra se celebró el 22 de abril de 1970. Dada la fecha, uno pensaría que esta celebración pudo haber sido organizada por un grupo de hippies desde una van multicolores. Pero no es así. En realidad, ese primer día de la Tierra fue una idea del entonces senador estadounidense Gaylord Nelson y fue ejecutada por Denis Hayes, quien entonces se encontraba haciendo un posgrado en Harvard, el cual abandonó. A lo largo de los años esta iniciativa, que fue como el acto fundador del ambientalismo contemporaneo al norte del río bravo, ha crecido en magnitud al grado en el que en la celebración del próximo martes participarán más de 15,000 organizaciones en más de 174 países que, según la página de la Red del Día de la Tierra, alcanzarán a más de un millardo de personas en el mundo. Es decir, la sexta parte de la población mundial. Tristemente, el único evento mexicano registrado en la página de la Red (en ww2.earthday.net) se celebrará en Quintana Roo.
Con la parálisis del gobierno estatal y los maestros que no permiten que se evalúe a los estudiantes (ya quisiera yo haber excentado así mismaterias en la escuela), uno podría pensar que en nuestra ciudad y estado pasaría desapercibida tan importante fecha. Pero, según mis fuentes, nada más que no lo he podido confirmar, el Consejo Estatal de Ecología en colaboración con la Universidad Michoacana están organizando un foro sobre cambio climático en el Centro Cultural Universitario. Seguramente será el propio martes 22, pero conforme vaya teniendo más certeza de estos datos los publicaré en el blog (www.ecolibrios.com) de la columna.
Entre otras acciones, esta Red del Día de la Tierra ha desarrollado una página electrónica en la que cualquier persona puede calcular su huella ecológica. Es decir, cuál es la superficie de la Tierra que sus actividades cotidianas requieren. Por ejemplo, la huella ecológica promedio de los mexicanos es de 2.5 hectáreas. Quiere decir que si toda la población mundial viviera como vive el promedio de los mexicanos, necesitaríamos casi Tierra y media para sostener la vida (humana) en el planeta. Para comparar, el gasto energético del estadounidense promedio requiere de 9.7 hectáreas productivas por habitante. Es decir que se requerirían 5.4 planetas para mantener la vida (humana) si los 6 millardos de humanos consumiéramos como gringos. Esto se debe a que solamente hay 1.8 hectáreas productivas por habitante del planeta, si dividimos 2.5 o 9.7 entre 1.8, obtenemos el número de planetas que se necesitan para “sostener” o “sustentar” la vida (humana). Le aseguro a nuestros tres amables lectores que ahora sí verifiqué las cuentas y hasta le pedí a una amiga que también les echara un vistazo.
En esta ocasión invitamos a los lectores a calcular su huella ecológica y a compartirla en el blog. Si los números me favorecen, también publicaré la mía. También ahí, podrán encontrar información sobre el evento del Día de la Tierra del COECO/UMich, una vez que sepamos si esta filtración de la que les platiqué es cierta. Como el camino a mi oficina es muy peligroso, no puedo considerar irme en bici el martes para celebrar el día de la Tierra. Por eso, creo que más bien voy a reducir mi consumo de energía al máximo y no iré a trabajar el martes. Igual que la semana pasada, no le digan a mi jefe.
sábado 12 de abril de 2008
No fumar
No le digan a mi jefe, pero ayer que fui a hacer unos trámites, aproveché y me quedé a desayunar en uno de estos restoranes de cadena de Av. Camelinas. A la hora de pedir mesa, me di cuenta de que ya se empiezan a notar los efectos de la nueva Ley General para el Control del Tabaco que recientemente aprobó el Senado de la República:
- De este lado, aunque fumen; prefiero no estar pegado al baño.
- Donde guste, todo el restorán es de “no fumar”.
Además de las consecuencias en la salud personal de quienes fuman, el problema del tabaquismo tiene costosas repercusiones para el Estado, lo que lo convierte en un importante problema de salud pública. Nada más en los sistemas seguridad social, la nación se gasta más de 7 mil millones de pesos anuales en atender a pacientes con enfermedades asociadas con el tabaquismo, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública que sustentan, en parte, a la ley aprobada por el Senado.
Un columnista muy aguerrido de la revista Proceso que se oponía enfáticamente a esta ley y, sobre todo, a la local del D.F., argumentando que si bien los no fumadores tienen derecho a estar sin humo, el combatir el tabaquismo debería de ser posterior a controlar las emisiones de los coches y de otras fuentes de contaminación atmosférica. Más aún, además de insultar a quienes promueven y simpatizan con el no-fumar, este señor invocaba su supuesto derecho a fumar (una versión de este argumento, que es muy frecuente en los círculos de los fumadores es el “de algo nos tenemos que morir” o, citando a Joaquín Sabina antes de su experiencia cercana a la muerte, “si lo que quieres es vivir cien años”), pero como resaltaba un conocido hace un par de semanas, en la legislación mexicana no existe el derecho a fumar.
Veamos, una de las garantías individuales desde la constitución es el derecho a la protección a la salud. Pero, en realidad, en ningún lugar dice que tenemos derecho a intoxicarnos. De manera que, la próxima vez que en una plática de bar o los comensales de la mesa de al lado le salgan con que su (de ellos) supuesto derecho a fumar es igual que el suyo (de usted) a no inhalar humo, puede contestarles con la máxima de Cantinflas, “no hay derecho”. Porque en realidad no lo hay.
La magnitud del reto que enfrentan quienes intentan dejar de fumar es enorme. Y esto se debe a que los cigarros están diseñados para ser adictivos. Además de que su principio activo, la nicotina, produce adicción fisiológica, el hábito de fumar puede arraigarse en forma de una adicción sicológica muy fuerte. Decía el malogrado cómico estadounidensde Bill Hicks, que dejar de fumar es muy fácil y que él lo había hecho (dejar de fumar) innumerables ocasiones... lo difícil es mantenerse “sobrio” (utilizando la nomenclatura de los programas de los doce pasos contra otras adicciones).
Debido a la mencionada combinación de adicciones fisiológica y sicológica es que los programas para dejar de fumar que mejor funcionan son los que combinan un componente de modificación de la conducta con un componente de medicamento. Los medicamentos más comunes son vehículos para el suministro de nicotina que reemplace a la que antes se fumaban los “nicotinómanos”. Básicamente, se sustituye la nicotina fumada con una dosis también inhalada, masticada o administrada a través de la piel con parches. Después, se va reduciendo la dosis hasta que se elimina el suministro y el paciente está curado. De manera simultánea se recomienda acudir a una clínica contra el tabaquismo dónde se trabaja con el comportamiento y con los sentimientos de los pacientes para que les sea más fácil lidiar con la ansiedad que provoca la abstinencia de nicotina.
Recientmente, la misma compañía que comercializó al citrato de sildenafil, lanzó al mercado unas pastillas de vareniclina, droga para dejar de fumar. En lugar de reemplazar a la niocotina, este medicamento actúa en el sistema nervioso interfiriendo con los receptores de nicotina en el cerebro. De esta manera, aunque el paciente no consuma nicotina, no siente la ansiedad asociada al síndrome de abstinencia. Más aún, como los receptores están ocupados, los fumadores que hacen trampa durante su tratamiento no sienten el placer al fumar. Este tratamiento además viene asociado con una página de internet de apoyo sicológico, con un fuerte componente de terapia conductual. Obviamente, la compañía recomienda que se consulte a un médico especialista quien deberá evaluar si su producto es apropiado para dar tratamiento a una persona en particular.
Con los impuestos al tabaco y el nuevo estigma social que tiene esta adicción, además de que ya va a estar prohibido fumar en todos lados, creo que hay buenas razones para dejar de fumar. Por ejemplo, alguien que deje de fumarse una cajetilla y media por semana, ahorrará ¡$7,800 al año!
Esta semana, además de invitar a los lectores, como siempre, a visitar el blog en Ecolibrios.com, les recomendamos revisar la literatura sobre tabaquismo que ha preparado el Consejo Nacional contra las Adicciones (www.conadic.salud.gob.mx).
- De este lado, aunque fumen; prefiero no estar pegado al baño.
- Donde guste, todo el restorán es de “no fumar”.
Además de las consecuencias en la salud personal de quienes fuman, el problema del tabaquismo tiene costosas repercusiones para el Estado, lo que lo convierte en un importante problema de salud pública. Nada más en los sistemas seguridad social, la nación se gasta más de 7 mil millones de pesos anuales en atender a pacientes con enfermedades asociadas con el tabaquismo, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública que sustentan, en parte, a la ley aprobada por el Senado.
Un columnista muy aguerrido de la revista Proceso que se oponía enfáticamente a esta ley y, sobre todo, a la local del D.F., argumentando que si bien los no fumadores tienen derecho a estar sin humo, el combatir el tabaquismo debería de ser posterior a controlar las emisiones de los coches y de otras fuentes de contaminación atmosférica. Más aún, además de insultar a quienes promueven y simpatizan con el no-fumar, este señor invocaba su supuesto derecho a fumar (una versión de este argumento, que es muy frecuente en los círculos de los fumadores es el “de algo nos tenemos que morir” o, citando a Joaquín Sabina antes de su experiencia cercana a la muerte, “si lo que quieres es vivir cien años”), pero como resaltaba un conocido hace un par de semanas, en la legislación mexicana no existe el derecho a fumar.
Veamos, una de las garantías individuales desde la constitución es el derecho a la protección a la salud. Pero, en realidad, en ningún lugar dice que tenemos derecho a intoxicarnos. De manera que, la próxima vez que en una plática de bar o los comensales de la mesa de al lado le salgan con que su (de ellos) supuesto derecho a fumar es igual que el suyo (de usted) a no inhalar humo, puede contestarles con la máxima de Cantinflas, “no hay derecho”. Porque en realidad no lo hay.
La magnitud del reto que enfrentan quienes intentan dejar de fumar es enorme. Y esto se debe a que los cigarros están diseñados para ser adictivos. Además de que su principio activo, la nicotina, produce adicción fisiológica, el hábito de fumar puede arraigarse en forma de una adicción sicológica muy fuerte. Decía el malogrado cómico estadounidensde Bill Hicks, que dejar de fumar es muy fácil y que él lo había hecho (dejar de fumar) innumerables ocasiones... lo difícil es mantenerse “sobrio” (utilizando la nomenclatura de los programas de los doce pasos contra otras adicciones).
Debido a la mencionada combinación de adicciones fisiológica y sicológica es que los programas para dejar de fumar que mejor funcionan son los que combinan un componente de modificación de la conducta con un componente de medicamento. Los medicamentos más comunes son vehículos para el suministro de nicotina que reemplace a la que antes se fumaban los “nicotinómanos”. Básicamente, se sustituye la nicotina fumada con una dosis también inhalada, masticada o administrada a través de la piel con parches. Después, se va reduciendo la dosis hasta que se elimina el suministro y el paciente está curado. De manera simultánea se recomienda acudir a una clínica contra el tabaquismo dónde se trabaja con el comportamiento y con los sentimientos de los pacientes para que les sea más fácil lidiar con la ansiedad que provoca la abstinencia de nicotina.
Recientmente, la misma compañía que comercializó al citrato de sildenafil, lanzó al mercado unas pastillas de vareniclina, droga para dejar de fumar. En lugar de reemplazar a la niocotina, este medicamento actúa en el sistema nervioso interfiriendo con los receptores de nicotina en el cerebro. De esta manera, aunque el paciente no consuma nicotina, no siente la ansiedad asociada al síndrome de abstinencia. Más aún, como los receptores están ocupados, los fumadores que hacen trampa durante su tratamiento no sienten el placer al fumar. Este tratamiento además viene asociado con una página de internet de apoyo sicológico, con un fuerte componente de terapia conductual. Obviamente, la compañía recomienda que se consulte a un médico especialista quien deberá evaluar si su producto es apropiado para dar tratamiento a una persona en particular.
Con los impuestos al tabaco y el nuevo estigma social que tiene esta adicción, además de que ya va a estar prohibido fumar en todos lados, creo que hay buenas razones para dejar de fumar. Por ejemplo, alguien que deje de fumarse una cajetilla y media por semana, ahorrará ¡$7,800 al año!
Esta semana, además de invitar a los lectores, como siempre, a visitar el blog en Ecolibrios.com, les recomendamos revisar la literatura sobre tabaquismo que ha preparado el Consejo Nacional contra las Adicciones (www.conadic.salud.gob.mx).
El dilema ambiental del bote vs. el caño
La semana pasada, celebrando el Año Internacional del Saneamiento, tocamos el tema de la disposición de residuos sanitarios. Por ejemplo, revelamos la grave contaminación doméstica por enterobacterias que provoca la costumbre de disponer del papel higiénico usado en botes en lugar de depositarlo en el retrete. Pero nos quedaron pendientes algunos puntos, como el argumento ambiental que esgrimen algunos amigos de este autor en favor de lo que podríamos describir como la versión doméstica del fecalismo al aire libre. En particular afirman que esta práctica se justifica porque el papel contamina más que el resto del material que se descarga y que la tecnología de tratamiento de aguas no está diseñada para lidiar con la celulosa (si esto fuera cierto, tampoco sería recomendable alimentarse con fibra comestible).
Se me hace que este argumento ambiental no es del todo válido. Un indicio es el hecho de que en otros países, donde también se utiliza el papel higiénico, el drenaje y las plantas tratadoras de agua transportan y procesan dichos desperdicios. Y es que, como lo muestra un estudio publicado recientemente en la Revista del Consumidor, un atributo importante para elegir marcas debe ser la velocidad con la que se deshace el papel. El estudio es bastante interesante. En México existen papeles higiénicos de una (como el que ponían en mi primaria, que era como de papel de estrasa, pero verde), de dos y hasta de tres hojas. Solamente existe una marca China en el mercado nacional, pero es una de las que salieron peor en la evaluación. Algo que no sabía esta columna es que existe un cuerpo normativo del papel higiénico. Entre otros parámetros, está regulado que los cuadritos deben medir 10.5 cm por lado. El estudio enlista todos los parámetros que fueron evaluados para las diversas marcas de papel higiénico. Ninguna de las marcas fue “Excelente” pero ninguna fue “Mala”. La mayoría fueron “Muy Buenas” o “Buenas”, aunque hubo un número considerable de marcas “Regulares”. Para evitar problemas legales con las diversas compañías papeleras, sugerimos a los lectores consulta el mencionado artículo.
Una versión rústica--porque se refiere al caso de las letrinas que se construyen en diversas situaciones rurales y/o remotas--del argumento ambiental para la separación del papel higiénico es la “certeza” generalizada de que el proceso de compostear los residuos sanitarios se retrasa sustancialmente y hasta puede ser inhibiido cuando incluye el papel. Además, en algunos casos también se recomienda evitar orinar en la letrina, con el mismo argumento. Sin pretender ser expertos en fermentaciones sólidas, la disciplina que estudia procesos como el composteo, podemos señalar que existen algunos estudios que sugieren que el “enriquecer” la composta con papel resulta en un humus de muy alta calidad (siempre y cuando se esterilice para poder usarlo como abono para hortalizas). Asimismo, existen estudios que indican que la adición de orina a la composta genera un abono con un alto contenido de nitrógeno. Para las plantas, eso es muy nutritivo.
Otra supuesta justificación para separar el papel higiénico, a la que también podríamos incluir en el rubro de lo ambiental, afirma que el papel contamina más que las heces además de que las instalaciones sanitarias, no importa si es drenaje o fosa séptica, se tapa con el papel. En este caso, podríamos contestar que el papel representa una fracción relativamente pequeña del volumen de la descarga, que para el caso de los inodoros ahorradores de agua son como 6 litros.
En el caso de las fosas sépticas, la proliferación bacteriana convierte al contenido de la mencionada fosa en una especie de semilíquido relativamente homogéneo que generalmente es extraído con un camión bomba. Seguramente los lectores se habrán encontrado con alguno de estos camiones bomba que recorren la ciudad. En la mera hora del tráfico, este autor se los ha encontrado afuera del Mercado Independencia. La tecnología para vaciar fosas sépticas está bastante avanzada, sobre todo en lugares como Mérida dónde el suelo, o más bien una capa casi impenetrable de roca caliza, impide el establecimiento de una red de drenaje. Por cierto, en esa ciudad la mayoría de las fosas sépticas son como pozos excavados sin un aislamiento adecuado del resto del suelo, por lo que siempre existe el riesgo de contaminación hacia los mantos freáticos.
Consultando la literatura académica, me llamó mucho la atención el encontrar que existen revistas serias especializadas en el llamado papel tisú (servilletas, toallas de papel y papel higiénico). Si bien son revistas de la industria, presentan el estado del mercado. Por ejemplo, el mercado de este tipo de papel representa 5 mil millones de dólares anuales en la región latinoamericana. Tres cuartas partes de ese dinero se debe a la venta de papel higiénico, del cual 60% se vende en Brasil y México. Pero los hábitos de consumo difieren entre nuestros países. Por ejemplo, los papeles más lujosos (con aromas, texturas o empaques bonitos) son más populares en Brasil, donde generan 76% del ingreso del mercado, mientras que en nuestro país solamente generan un poco más de la mitad.
Con esto terminamos este rollo. La próxima semana tendremos que empezar con uno nuevo. Mientras invitamos, como siempre, a los lectores a visitar el blog en ecolibrios.com, donde podrán consultar algunas referencias relacionadas con el tema de hoy, además de plasmar sus comentarios.
Se me hace que este argumento ambiental no es del todo válido. Un indicio es el hecho de que en otros países, donde también se utiliza el papel higiénico, el drenaje y las plantas tratadoras de agua transportan y procesan dichos desperdicios. Y es que, como lo muestra un estudio publicado recientemente en la Revista del Consumidor, un atributo importante para elegir marcas debe ser la velocidad con la que se deshace el papel. El estudio es bastante interesante. En México existen papeles higiénicos de una (como el que ponían en mi primaria, que era como de papel de estrasa, pero verde), de dos y hasta de tres hojas. Solamente existe una marca China en el mercado nacional, pero es una de las que salieron peor en la evaluación. Algo que no sabía esta columna es que existe un cuerpo normativo del papel higiénico. Entre otros parámetros, está regulado que los cuadritos deben medir 10.5 cm por lado. El estudio enlista todos los parámetros que fueron evaluados para las diversas marcas de papel higiénico. Ninguna de las marcas fue “Excelente” pero ninguna fue “Mala”. La mayoría fueron “Muy Buenas” o “Buenas”, aunque hubo un número considerable de marcas “Regulares”. Para evitar problemas legales con las diversas compañías papeleras, sugerimos a los lectores consulta el mencionado artículo.
Una versión rústica--porque se refiere al caso de las letrinas que se construyen en diversas situaciones rurales y/o remotas--del argumento ambiental para la separación del papel higiénico es la “certeza” generalizada de que el proceso de compostear los residuos sanitarios se retrasa sustancialmente y hasta puede ser inhibiido cuando incluye el papel. Además, en algunos casos también se recomienda evitar orinar en la letrina, con el mismo argumento. Sin pretender ser expertos en fermentaciones sólidas, la disciplina que estudia procesos como el composteo, podemos señalar que existen algunos estudios que sugieren que el “enriquecer” la composta con papel resulta en un humus de muy alta calidad (siempre y cuando se esterilice para poder usarlo como abono para hortalizas). Asimismo, existen estudios que indican que la adición de orina a la composta genera un abono con un alto contenido de nitrógeno. Para las plantas, eso es muy nutritivo.
Otra supuesta justificación para separar el papel higiénico, a la que también podríamos incluir en el rubro de lo ambiental, afirma que el papel contamina más que las heces además de que las instalaciones sanitarias, no importa si es drenaje o fosa séptica, se tapa con el papel. En este caso, podríamos contestar que el papel representa una fracción relativamente pequeña del volumen de la descarga, que para el caso de los inodoros ahorradores de agua son como 6 litros.
En el caso de las fosas sépticas, la proliferación bacteriana convierte al contenido de la mencionada fosa en una especie de semilíquido relativamente homogéneo que generalmente es extraído con un camión bomba. Seguramente los lectores se habrán encontrado con alguno de estos camiones bomba que recorren la ciudad. En la mera hora del tráfico, este autor se los ha encontrado afuera del Mercado Independencia. La tecnología para vaciar fosas sépticas está bastante avanzada, sobre todo en lugares como Mérida dónde el suelo, o más bien una capa casi impenetrable de roca caliza, impide el establecimiento de una red de drenaje. Por cierto, en esa ciudad la mayoría de las fosas sépticas son como pozos excavados sin un aislamiento adecuado del resto del suelo, por lo que siempre existe el riesgo de contaminación hacia los mantos freáticos.
Consultando la literatura académica, me llamó mucho la atención el encontrar que existen revistas serias especializadas en el llamado papel tisú (servilletas, toallas de papel y papel higiénico). Si bien son revistas de la industria, presentan el estado del mercado. Por ejemplo, el mercado de este tipo de papel representa 5 mil millones de dólares anuales en la región latinoamericana. Tres cuartas partes de ese dinero se debe a la venta de papel higiénico, del cual 60% se vende en Brasil y México. Pero los hábitos de consumo difieren entre nuestros países. Por ejemplo, los papeles más lujosos (con aromas, texturas o empaques bonitos) son más populares en Brasil, donde generan 76% del ingreso del mercado, mientras que en nuestro país solamente generan un poco más de la mitad.
Con esto terminamos este rollo. La próxima semana tendremos que empezar con uno nuevo. Mientras invitamos, como siempre, a los lectores a visitar el blog en ecolibrios.com, donde podrán consultar algunas referencias relacionadas con el tema de hoy, además de plasmar sus comentarios.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
